Participación en la 47º semana Nacional de vida consagrada 2018.



Hace tan solo tres días que termino la 47º Semana nacional  de Vida Consagrada  y tengo la sensación de que me inyectaron   oxigeno de alegría, de motivos y de testimonios.


Los días del 5 al 8 de abril  María, Encarnación, Lola, Ángeles Guerrero, Carmen y yo nos dimos cita en la 47º  semana  de vida consagrada que se llevo a cabo en Madrid. Este año el  título  de la semana fue  "Jóvenes, discernimiento y vida Consagrada"  en referencia  al documento  preparatorio que se hizo  para el Sínodo de los obispos sobre los jóvenes   y el  deseo sincero por parte de la vida Consagrada de reflexionar sobre los jóvenes, la llamada a la vida religiosa  y  el contexto social  de hoy.
 El aula "Ángel Herrera" de la fundación Pablo VI ha estado  a tope con los más de 600 asistentes a esta semana,  en  ella se he  podido observar con alegría  la intergeneracionalidad de la vida religiosa, la multiculturalidad  de sus miembros y la esperanza que tenemos de futuro.
Llegamos el jueves en la tarde, pasamos a recoger el material que estaba compuesto por fotocopias de las intervenciones, libro de oraciones para iniciar cada jornada, revista de vida religiosa, libro pequeño titulado “Documentos pre sinodales”, un cuaderno y bolígrafo  y la tarjeta que nos  identificaba como participantes de esta semana.

Las intervenciones iniciaron  con un vídeo mensaje  del Papa dedicado especialmente para esta semana  en el que subrayo  "Faltan vocaciones». Y el riesgo es quedarse en ese lamento, «con música de fondo», llorando «glorias pasadas”, así lo ha advertido y nos ha invitado a abrir caminos y   animado a  seguir adelante.
 Los invitados a compartir su experiencia y opinión  personal variaron en profesiones, edades y tintes, es de subrayar el bajo nivel de participación femenina en los días de ponencias y los videos de los jóvenes dando testimonio, estuvimos  con personalidades de la iglesia  y de la sociedad entre ellos: El cardenal Osoro, el arzobispo José Rodríguez Carballo, el periodista Carlos Herrera,  la presidenta de CONFER  M. Mª Rosario Ríos Álvarez, la presidenta de CEDIS 
Dña. Vicenta Estellés Marqués, la rectora de la universidad Pontificia de Salamanca Mirian M. Cortés Diéguez, el director del ITVR Prof. Carlos Martínez Oliveras, entre otros  que desde su punto de vista han querido presentarnos el lugar de la vida consagrada en la iglesia, nuestra pertenencia a la vida y misión y el desafío de la vocación específica a una de las vocaciones eclesiales: la vida religiosa hoy.




La invitación que giraba constantemente por las diferentes voces que intervinieron  fue  la vivencia de la propia vocación, la alegría que se nos tiene que notar porque Jesús ha resucitado y la esperanza en el futuro que vamos abrazando. 

En estos días se nos pidió la escucha a los jóvenes, el respeto por lo que son, se nos presenta un panorama de diferentes jóvenes y se nos deja claro que con marketing Dios no llama, pero el testimonio de los llamados y su respuesta activa mueve y moverá  corazones.


También hemos tenido espacio de aprender a ver en una pintura la belleza de la vocación, de hacer del camino del discernimiento un camino de  experiencia Amor, de ver brevemente algunos jóvenes de la biblia, sus llamados - respuesta y de orar todos unidos por que el espíritu Santo sea el que guíe estás reflexiones y nuestro futuro como consagrados de este siglo.
Fueron tres días de ver a la vida consagrada con ojos de amor y de ver a los jóvenes con confianza, mi conclusión de las muchas palabras bonitas que pude escuchar y constatar al mismo tiempo  es que la vida consagrada está viva, que somos muchos los que apostamos por el compromiso, es verdad que nos da miedo  “para siempre”, pero también es verdad que en el proceso de formación voy  de la mano de la comunidad, de mi formadora y del testimonio de las hermanas de la congregación.




 Las Hijas del Patrocinio de María hemos disfrutado de esta semana,  escuchamos  atentas con papel y boli en mano y con corazones abiertos al espíritu que voló suavemente por las reflexiones de esta pequeña representación de los miles de  corazones consagrados que laten con fuerza desde el apostolado, los monasterios y la sociedad,  hemos  saludando conocid@s de otras congregaciones,  nos hemos presentado con los obispos y hemos estado entre los más de 600 asistentes a esta 47 semana, porque  somos parte de la iglesia y nos unimos a ella para anunciar juntos que Jesucristo está vivo y que la vida consagrada está viva y si no lo creen “que vengan y lo vean”.


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